miércoles, 25 de junio de 2014

LA COMIDA EN UNA TRAVESÍA DE MONTAÑA



En alta montaña, entendiendo como tal altitudes en las que una persona normal puede presentar ya síntomas de hipopsia, un alpinista que realice una actividad intensa puede consumir hasta 8000 kcal. en un día.
Antes de este tipo de ejercicio deberíamos haber ingerido durante unos días alrededor de 4000 kcal/día de tal forma que dispongamos de "reserva" suficiente. El exceso de ingesta sólida durante este tipo de actividades no es aconsejable ya que una digestión pesada consume muchos recursos y puede producir sueño o frío, debiendo siempre acompañarse de suficiente líquido.

El cuerpo humano es como una máquina que necesita combustible para seguir funcionando, por lo que la alimentación es parte fundamental en esta actividad para evitar sufrir pájaras.
Una de las grandes cuestiones que nos surgen antes de comenzar la caminata, es, que y cuanta comida voy a necesitar para todo el recorrido.
Para empezar vamos a desglosar el tiempo que vamos a pasar en la sierra y las posibilidad de reponer alimentos que tenemos, que en este caso son nulas puesto que no vamos a encontrar a nadie vendiendo latas de fabada en lo alto de la sierra.
Para este caso de una travesía de tres días con dos noche, desglosamos las comidas y a groso modo podemos decir que serian un total de:
·         3 Desayunos: uno de ellos al comienzo y uno de los mas importantes para afrontar el                  día, para el cual podemos llevar cuanta comida queramos porque no tendremos que cargarla, eso si, sin pasarse.
·         3 Almuerzos: el primer almuerzo también importante y el segundo quizá algo menos ya que al poco tiempo nos espera el final de la ruta y la posibilidad de saciar nuestro apetito al máximo, aunque este segundo también debemos de tenerlo en cuenta, quizá para apurar lo que nos quede en la mochila.
·         2 Cenas: Muy importante e influyente en como desarrollemos el día siguiente

·         Meriendas y picoteos: tendremos varios a lo largo del día coincidiendo con las paradas que hagamos, por lo que debemos de tenerlo a mano para no demorar mucho la marcha.




EMPECEMOS CON EL DESAYUNO
El desayuno que tomamos habitualmente, en la mayor parte de las ocasiones será insuficiente para llevar a cabo en condiciones optimas un trabajo de intensidad media pero de larga duración, como es una marcha por montaña.
Para evitar quedarnos sin combustible a media mañana lo ideal es desayunar abundantemente:
                -  Pan, cereales, galletas, bollos, hidratos de Carbono en definitiva
                -  Algo de fruta ya sea en zumo compotas mermeladas o natural.
                -  Café, té, cuidado con la leche, su digestión es pesada.
En definitiva, aprovecharemos que llegamos con los vehículos y podemos cargar suficiente comida para poder tener un desayuno abundante y suficiente para afrontar la primera mañana.




COMER DURANTE LA MARCHA
Será necesario tomar alimentos en el trascurso de la marcha. Procuraremos ir comiendo pequeñas cantidades de alimentos distribuidas a lo largo del recorrido, que siendo faciles de digerir, nos ayuden a mantener una capacidad de trabajo adecuada.
Ajustándose siempre al gusto de cada uno y teniendo en cuenta que se trata de mantenerse y llevar el mínimo peso posible, puede servirnos lo siguiente: 150gr de frutas secas como ciruelas, higos, orejones, uvas pasas, etc. 125gr de frutos secos, como almendras, avellanas o cacahuetes; 100gr de algún embutido no muy  graso, 50gr. de chocolate o 50 gr de galletas. O sustituirlo todo por barritas energéticas, cada uno verá.


EL ALMUERZO
Para el Almuerzo, procuraremos no hacer una comida excesivamente pesada, ya que tras este debemos de continuar la marcha. Un almuerzo ideal teniendo en cuenta que es la primera ingesta tras el esfuerzo físico y que aun nos queda trabajo que hacer, debe de estar pensada para facilitar la recuperación, siendo rica en líquidos, sales minerales, vitaminas e hidratos de carbono, corta en proteínas y pobre en grasas.
LA CENA
La cena sería el momento del día en el que podemos hacer una comida copiosa y reponer lo gastado, siguiendo el modelo del almuerzo pero esta vez sumando algo más de proteínas y grasas si queremos ya que tenemos toda la noche para hacer la digestión.
Ciertamente un caldo, o una comida caliente nos va ayudar a asimilar los alimentos mejor. Respecto a cocinar o no, lo dejo en manos de cada uno y de la capacidad que tenga para cargar los enseres de cocina durante todo el recorrido, para un ratito de cena.
 Desde mi punto de vista considero que para una sola noche podemos prescindir de estos lujo y podemos incluso llevar algo precocinado, que a la vuelta no llevaremos como peso en la espalda, pero tratandose de un par de noches como en esta ocasión, es preferible tomar algo caliente y por ello nos vamos a organizar a la hora de llevar la cocina y esta correrá a cargo de la organización del evento.

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