lunes, 7 de octubre de 2013

SENDERISMO PRADOLLANO CUMBRES VERDES



Ya hemos comenzado el senderismo de Otoño con un comienzo apoteósico, un magnifico día y una magnifica compañía han hecho de la inauguración del programa de otoño una excursión memorable.
Comenzamos el día en el parking de Pradollano, nos bajamos del autobús comentando el fresquito de la mañana, algo que inmediatamente, tras comenzar a caminar desaparecería y daría paso a una mañana de temperaturas medias pero una sensación térmica más bien alta.
Hicimos una primera parada en el mirlo blanco donde tomamos el desayuno, preludio de una caminata por la ladera del barranco de Monachil a través de senderos cruzando barrancos y arroyos, que dejarían a más de uno el pie mojado para el resto del día, llevándonos  hasta el jardín botánico de la Cortijuela donde estaba prevista nuestra parada para almorzar.
Comenzamos el día con un cielo donde predominaban las nubes altas de tipo cirros o también conocidas como colas de caballo, a las que siguieron los cirrocúmulos, para terminar un día con la sierra cubiertas con nubes orogénicas de evolución diurna, provocadas por esa sensación de calor que arrastrábamos desde el comienzo del día.
A lo largo del camino todos fuimos disfrutando de las maravillosas panorámicas del lugar, paisajes inmensos con grandes contrastes que invitaban a parar a contemplarlos, tanto en la lejanía como en las cercanías, donde poco apoco la vegetación se iría transformando y dando paso a diversos pisos bioclimáticos, comenzando en un piso de alta montaña con una vegetación rala y de poca altura a cada vez zonas mas frondosas donde en primer lugar van apareciendo agracejos (Berberis Hispanica), majuelos (Crataegus Monogyma) y rosales (Rosa Canina) todos cargados de sus frutos rojos y azules, hasta dar paso a  los robledales o melojares  (Quercus pyrenaica) cuya hoja aunque pintaban algunas marrones aun predominaban verdes.

















De este fantástico bosque de robles, pasamos al bosque de pino albar (Pinus silvestris subs. nevadensis), en el que incluso el sustrato ya cambia, dando paso a las calizas y dolomías alpujárrides, dando lugar a otro tipo de vegetación en un estado de transición entre el piso mesomediterráneo al termomediterráneo, dominado cada vez más por la encina los tomillos, etc.
Justo antes de entrar nos tomamos la foto de grupo como es de rigor en estas excursiones y donde cada vez son más los que aparecen y algunos los que no pudieron venir. Tras la foto nos adentramos en el bosque de pino albar donde la belleza de algunos pinos nos sobrecoge, pero la admiración se centra en esta ocasión no solo observando hacia arriba el majestuoso Trevenque con sus 2079m, sino mirando al lado contrario, al suelo, en un bosquete sembrado de setas en el que se pudieron ver principalmente boletus y donde apareció alguna que otra amanita.

Tras cruzar el bosquete nos dirigimos hacia la zona de la Cortijuela donde utilizamos las mesas y servicios que esta zona nos proporciona, para tomarnos el tan merecido almuerzo, que comenzamos a las 13:30 y queríamos demorar hasta las 14:30, cosa que a algunos  no gusto mucho y en media hora ya estaban listo para seguir el segundo tramo, que nos llevaría por pistas hasta el autobús.
En este punto fue donde decidimos un pequeño grupo salir a conquistar la cumbre del Trevenque. Quini, Coca, Toñi, Pepe Guerrero y David, salimos a las 14:10 desde la Cortijuela, con el objetivo de coronar la cumbre, al inicio, a  Pepe guerrero le pareció oportuno volverse porque el ritmo era un poco alto para él y analizándolo fríamente a sus 71 años ya es una proeza comenzar y completar las rutas que proponemos. Tanto para él como para los dos más pequeños Pepe y Jesús que con tan solo 6 años completaron la ruta con todo el ánimo que caracteriza a unos críos con tanta energía.
No obstante tras asegurarnos de que va seguro por la pista de tierra de vuelta con el resto de grupo, continuamos nuestra subida por la empinada cresta del Trevenque por un sendero bastante marcado por la afluencia de gente que este pico tiene.
No sin esfuerzo llegamos a la cumbre tras 50 minutos des de que salimos del resto del grupo y en la cumbre, paramos a contemplar las vistas que nos brinda el Trevenque, justo al llegar dos cabras monteses que aprovechaban los restos de otros senderistas salían en estampida monte abajo.
Tras tomar un respiro continuamos nuestro camino bajando por la otra cresta del Trevenque, por un terreno de piedras sueltas donde es bastante fácil resbalar y caer, aunque lo bajamos exitosamente y continuamos por senderos, con una vegetación totalmente diferente a la que llevamos en todo nuestro anterior recorrido, dominada por un piso termófilo y muy escaso debido a la desertización a la que ha sido sometida la zona por el pastoreo y la quema en el pasado.

Tras varios kilómetros de Senderos nos unimos con el resto de la excursión que tras la caminata de 8 kilómetros desde donde el almuerzo, esperaban tranquilamente en el bar tomándose un refrigerio antes de emprender el camino de vuelta a Antequera.
en total caminamos 18 km comenzando a caminar a las 10:30m y llegando el primero al punto de encuentro a las 16:00.
El total de participantes fue de 46 personas más dos guías faltando algunos que por motivos personales no llegaron a tiempo para la salida del bus en el que esperamos cinco minutos y no mas por respeto a todos los que madrugamos.

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