jueves, 10 de octubre de 2013

LA MOCHILA EN TRAVESIAS DE MONTAÑA



La Mochila es una parte fundamental de cualquier actividad que realicemos en la montaña, en esta ocasión nos vamos a centrar en las travesías, actividad de montaña que va a requerir pernoctar en este caso al aire libre.

Lo principal es escoger una mochila adecuada a la actividad que vamos a realizar, por lo que el tamaño debe de ser adecuado a nuestra espalda para que al caminar no oscile con nuestros movimientos.

el peso de la mochila para una travesía cualquiera no debe de exceder de los 20 kg, que en este caso sería hasta excesivo y es a partir de aquí cuando cargar la mochila se convierte en una penitencia y se acaba la diversión. Para una travesía de un día el peso optimo es como mucho de 15kg.

Es muy importante que la mochila tenga cinturón ya que este nos ayudará con el 50% del peso de la mochila, también la pequeña correa del pecho es fundamental puesto que nos aliviará de la carga sobre los hombros ayudando a que no se clave y desplazando otros 20% del peso sobre estos.

Cuando transportamos una mochila y sobre todo si esta es pesada, nuestro centro de gravedad se traslada un poco hacia atrás y hacia arriba, por lo que de forma involuntaria inclinaremos el tronco hacia adelante para compensar este desplazamiento del centro de gravedad y seguir manteniéndolo centrado entre nuestros pies.

Llevar una mochila supone siempre un aumento del esfuerzo necesario para desplazarnos. Este aumento del esfuerzo no recae solo en las piernas, sino también en los músculos de la espalda, ya que nuestro tronco se inclinará hacia adelante para compensar el desplazamiento del centro de gravedad.
En ascenso aflojar los tensores superiores y apretarlos en descenso para asegurar la inmovilización de la carga.


Será muy conveniente regular correctamente la mochila para transferir el máximo peso posible a las caderas y así poder desplazarnos con la máxima comodidad posible.

Como regular correctamente la mochila:

  1.  Una vez que tenemos cargada la mochila a la espalda, la cruz formada por el inicio de las hombreras debe estar a la altura de los omóplatos. 
  2.   Ajustar el cinturón haciéndole corresponder la parte superior de la pelvis, tensándolo hasta que notemos contacto a lo largo de todo el contorno de la cintura.
  3.  Tensar las hombreras hasta notar que existe contacto en toda la zona del pecho, hombros y, preferiblemente, en el inicio de la espalda. 
  4.  Tensar los ajustes laterales del cinturón hasta que no exista balanceo de la carga
  5.  Regular las correas cenitales teniendo la precaución de que no nos molesten en el giro de la cabeza.



Otros punto tan importante como el anterior es la distribución de la carga, para lo que debemos de llenar correctamente la mochila.
En líneas generales debemos de llevar las cosas voluminosas y de poco peso (como el saco de dormir) en la zona baja de la mochila, y las mas pesadas arriba y cerca de los hombros, intentando buscar la simetría para conferir estabilidad a la mochila.
Llenar la mochila es algo muy personal, pero generalmente se suele hacer de la siguiente forma:

  • Saco de dormir y ropa de recambio en la parte baja

  •  Hornillo, comida y demas cosas pesadas arriba y cerca de la espalda
  • Chaqueta impermeable, cantimplora y botiquin bajo la tapa para tenerlos a mano

  •  Colchoneta o aislante atravesada arriba o vertical en el lateral.



Algunos consejos a la hora de cargar la mochila:

  •  No llevar cosas colgando fuera de la mochila pueden engancharse, desestabilizarnos, mojarse, etc.

  •  Es importante poder acceder rápidamente a las cosas que creemos vamos a necesitar durante la caminata, mediante bolsillos o cremalleras rápidas.

  • Traer un cubremochilas es de gran ayuda por si llueve así mantendremos la carga seca.

  •  Si vamos a cargar algún liquido tipo aceite, bebidas o algo en definitiva pringoso debemos de tener cuidado de si se rompe no afecte a cosas fundamentales como el saco de dormir o nuestra ropa seca, protegiendo este articulo tanto como se pueda.

  •  Debemos de dejar el menor espacio con aire posible, rellenando todos los huecos, como los zapatos con calcetines de repuesto, las ollas con comida por ejemplo, etc.



En definitiva  si a una mochila le damos un uso inadecuado puede ser una herramienta de tortura sofisticada que nos hará blasfemar durante todo el tiempo que la carguemos.

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